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La mirada ambiental que guía cada paso de una obra

25 de Septiembre de 2026

Construir una infraestructura implica mucho más que resolver un reto técnico. También exige entender qué efectos puede tener sobre el medio y cómo hacerlos compatibles con el desarrollo del proyecto. Ese es el papel de la vigilancia ambiental, una disciplina responsable de la gestión ambiental de la infraestructura, velando por el cumplimiento de los compromisos sociales y ambientales de la ingeniería civil (integración ambiental, economía circular, eficiencia en el uso de los recursos, cambio climático, reducción de emisiones y protección de la biodiversidad, etc.).

David Luengo Troitiño, experto de Ineco en este ámbito, explica el trabajo: “en Ineco, en la Dirección Ambiental de Obra trabajamos por convertir los compromisos ambientales de un proyecto en decisiones reales sobre el terreno en la ejecución de la obra”. Comprobamos que las medidas ambientales previstas durante el diseño de la infraestructura realmente funcionan cuando el proyecto llega al terreno: “nosotros velamos por que se cumplan los requisitos ambientales durante la ejecución y después en la fase de mantenimiento y explotación”.

La vigilancia ambiental permite, dentro del proceso de evaluación ambiental, aplicar el principio básico de que es mejor prevenir los daños desde el comienzo que intentar repararlos después. Observamos a pie de obra cómo responde el entorno ante una actuación y controlamos aspectos como el agua, el suelo, la biodiversidad, el ruido, los residuos, el patrimonio o la restauración. Pero, sobre todo, anticipamos los riesgos ambientales, comprobamos si las medidas funcionan y proponemos ajustes cuando la realidad de la obra cambia. A partir de ahí, se aplican nuevas medidas ambientales para prevenir, corregir o compensar sus efectos.

Esa capacidad de adaptación es una de las claves del proceso. La realidad de una obra no siempre coincide exactamente con lo previsto en un proyecto, y contar con especialistas sobre el terreno permite reaccionar ante situaciones nuevas y mantener el equilibrio entre ejecución y protección ambiental.

La Dirección Ambiental de obra y la asistencia ambiental especializada aportan anticipación, criterio técnico y trazabilidad. Ayuda a proteger el entorno, pero también a evitar incidencias, retrasos y costes que pueden aparecer en los proyectos cuando la dimensión ambiental se incorpora demasiado tarde.

Ineco lleva más de 25 años dando este servicio y desarrollando este tipo de trabajos con equipos multidisciplinares formados por perfiles ambientales de disciplinas como biología, geología, ingeniería de montes o química, integrados y trabajando junto a las direcciones de obra. Una forma de entender la ingeniería en la que construir bien también significa observar, anticipar y corregir cuando es necesario. Trabajamos junto a la Dirección de obra para anticipar riesgos, comprobar que las medidas funcionan y buscar soluciones cuando aparecen situaciones que no estaban previstas. En definitiva, el objetivo es que el medio ambiente forme parte de las decisiones de la obra en todas sus etapas.