Sergio Vázquez Torrón también ha trasladado el debate sobre la planificación al terreno de la economía digital
El presidente de Ineco reivindica en el Foro CREO de Cinco Días el talento técnico del sector público como factor clave para la competitividad europea. Advierte de los desafíos de adaptación de las infraestructuras españolas y de los riesgos de una carrera inversora global en inteligencia artificial sin suficiente visión a largo plazo.
Las grandes transformaciones económicas no dependen únicamente de cuánto dinero se invierte, sino también de la capacidad para decidir dónde, cómo y con qué objetivos se emplean los recursos. Esta ha sido una de las principales ideas defendidas por el presidente de Ineco, Sergio Vázquez Torrón, durante su participación en el Foro CREO 2026, organizado por Cinco Días, donde ha reivindicado el papel del conocimiento técnico y de las instituciones públicas para convertir las grandes inversiones en resultados tangibles para la economía.
“No todo es una cuestión de inversión cuantitativa”, ha señalado Vázquez Torrón, que ha situado la disponibilidad de talento especializado y la capacidad de planificación entre los factores decisivos para afrontar retos como la transición energética, la digitalización o la adaptación de las infraestructuras al cambio climático.
En pleno debate sobre la pérdida de competitividad de Europa frente a Estados Unidos y China, el presidente de Ineco ha defendido que el esfuerzo inversor debe ir acompañado de un fortalecimiento de las capacidades técnicas del sector público. No se trata solo de movilizar recursos, sino de contar con profesionales e instituciones capaces de orientar las inversiones, gestionar su complejidad y garantizar que respondan a objetivos de largo plazo. Para ello, ha considerado necesario que las administraciones incorporen nuevos perfiles profesionales, especialmente en ámbitos tecnológicos, y faciliten una mayor circulación del talento entre los sectores público y privado. Frente a una visión que presenta ambos mundos como espacios separados, Vázquez Torrón ha apostado por aprovechar sus capacidades complementarias y ha destacado la contribución que pueden realizar empresas públicas como Ineco, capaces de reunir conocimiento especializado y experiencia en la gestión de grandes proyectos.
De construir nuevas infraestructuras a gestionar mejor las existentes
El presidente de Ineco ha utilizado la experiencia española en infraestructuras de transporte para ilustrar la importancia de esas capacidades. Durante las últimas décadas, España ha desarrollado una extensa red de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos que ha transformado la movilidad y la conectividad del país. Un esfuerzo que, según ha destacado, demuestra la capacidad española para planificar y ejecutar proyectos de gran complejidad técnica.
Sin embargo, el desafío empieza a ser distinto. Tras décadas de expansión, España dispone de un sistema de infraestructuras maduro que debe responder a nuevas presiones: el crecimiento demográfico, el aumento de los desplazamientos turísticos, los cambios en los patrones de movilidad y, especialmente, los efectos del cambio climático. “El clima no es el mismo que había cuando se proyectaron estas infraestructuras”, ha recordado Vázquez Torrón, que ha defendido la necesidad de revisar las prioridades de inversión y seguir concediendo mayor protagonismo a la conservación, la adaptación y la gestión de las redes existentes. En su opinión, la resiliencia no puede limitarse a reforzar físicamente las infraestructuras frente a fenómenos meteorológicos extremos. Exige una visión del conjunto del sistema de transporte, que incorpore su operación, la gestión de las incidencias y la capacidad para mantener los servicios en condiciones cada vez más exigentes.
La fiebre inversora de la inteligencia artificial y el precedente del ferrocarril
Vázquez Torrón también ha trasladado el debate sobre la planificación al terreno de la economía digital, en un momento en el que las grandes compañías tecnológicas están destinando enormes recursos a la construcción de centros de datos y otras infraestructuras necesarias para el desarrollo de la inteligencia artificial. El presidente de Ineco ha recurrido a un precedente histórico para advertir sobre los riesgos de esta carrera inversora: la expansión del ferrocarril en Estados Unidos durante el siglo XIX. Aquel despliegue transformó la economía estadounidense y sentó las bases de su desarrollo industrial, pero también estuvo acompañado de episodios de sobreinversión, endeudamiento y crisis financieras.
La comparación introduce, además, una diferencia relevante. Mientras que las infraestructuras ferroviarias podían conservar su utilidad durante décadas, los activos tecnológicos están expuestos a ciclos de innovación mucho más rápidos. El riesgo, ha advertido, es que parte de las inversiones quede obsoleta antes de generar los retornos económicos previstos. Esta incertidumbre refuerza, a su juicio, la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad económica y una perspectiva de largo plazo a las grandes decisiones inversoras. Vázquez Torrón ha defendido un papel activo de los poderes públicos en la planificación estratégica, compatible con el protagonismo de la iniciativa privada.
El mensaje que ha trasladado al Foro CREO apunta, en definitiva, a una cuestión central para la competitividad europea: tan importante como disponer de recursos para financiar las grandes transformaciones es contar con el talento, las instituciones y la capacidad técnica necesarios para llevarlas a cabo. El reto no es únicamente invertir más, sino invertir mejor y conseguir que esas inversiones generen valor duradero.




