El equipo encargado de las pruebas
Detectar un vertido de petróleo antes de que alcance la costa es una carrera contra el tiempo. En el Golfo de Cádiz, Ineco ha ensayado una tecnología propia que aspira a ganar esa carrera combinando satélites, inteligencia artificial, drones y datos de navegación marítima.
La compañía ha realizado en el Puerto de Huelva una campaña de validación en condiciones reales para poner a prueba el sistema PURSUIT, un proyecto desarrollado en el marco de la convocatoria interna de innovación de Ineco para identificar, de forma temprana, vertidos de hidrocarburos, monitorizar su evolución y localizar a los posibles responsables.
Durante una jornada de ensayos autorizados por Capitanía Marítima, los técnicos generaron vertidos controlados con material inocuo —principalmente aceite vegetal— y simularon escenarios complejos, como manchas en movimiento, vertidos en reposo o falsas alarmas con paja flotante. Las pruebas se completaron con el apoyo de drones, que volaron en alta mar desde el barco para intentar observar las manchas con una cámara óptica.
El sistema utiliza imágenes del programa europeo Copernicus, combinando datos radar de Sentinel-1 y ópticos de Sentinel-2. Tras un procesamiento de los productos en bruto, se aplican, también, algoritmos de inteligencia artificial que añaden otra capa para distinguir entre contaminación real y fenómenos naturales, mientras que la integración de datos AIS permite cruzar la información con la posición de los buques en la zona.
El resultado es un visor geoespacial capaz de generar alertas automáticas y ofrecer a las autoridades una imagen temprana de la situación. En un contexto en el que cada hora cuenta para evitar que el vertido se expanda, la clave es reducir el tiempo de reacción.
Tras esta fase de validación en Huelva, el sistema encara su siguiente etapa: consolidarse como una herramienta operativa para la vigilancia marítima. En un escenario de creciente presión sobre los ecosistemas marinos, la tecnología —con el apoyo combinado de satélites, drones e inteligencia artificial— apunta a convertirse en un sistema útil y robusto para detectar vertidos en alta mar, antes incluso de que sean visibles desde tierra.




