En la apertura del acto, el presidente de Ineco, Sergio Vázquez, subrayó además que “Ineco aporta capacidad técnica contrastada, conocimiento de las condiciones de contorno de la Administración y visión 100% alineada con el bien común”.
La inteligencia artificial ha dejado de ser una tecnología de futuro para convertirse en una herramienta con capacidad real de transformar la relación entre ciudadanía y Administración. Pero el reto ya no está en experimentar, sino en construir un modelo capaz de escalar soluciones útiles, seguras y sostenibles para el conjunto del sector público.
Ese es uno de los principales planteamientos del informe presentado por Ineco sobre inteligencia artificial y Administración pública, en una jornada que contó con la participación de María González Veracruz, secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, quien defendió que “la IA no es un tanto un desafío tecnológico, es un desafío ético, filosófico, institucional y democrático.”. En la apertura del acto, el presidente de Ineco, Sergio Vázquez, subrayó además que “Ineco aporta capacidad técnica contrastada, conocimiento de las condiciones de contorno de la Administración y visión 100% alineada con el bien común”.
La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, María González Veracruz, ha destacado que “hablar hoy de IA en el sector público ya no es hablar de futuro, es hablar de presente. De cómo prestamos servicios públicos, cómo tomamos decisiones y cómo queremos que sea la relación entre las instituciones y la ciudadanía. Porque cuando hablamos de IA pública hablamos de competitividad, de soberanía tecnológica, pero también de democracia, derechos y confianza. Y España está avanzando con decisión en esa dirección, situándonos en la vanguardia europea desde una visión profundamente humanista de la tecnología”.
Además, González Veracruz ha puesto en valor “proyectos concretos que ya tienen impacto real como los que hemos puerto en el marco de la iniciativa Govtechlab, un laboratorio de innovación pública centrado en inteligencia artificial dentro de la Administración española, en el que hemos impulsado 19 casos de uso, en algunos de los cuales participa INECO, como un agente de IA soberano para uso interno de la Administración o uno para la optimización de las predicciones meteorológicas. Son ejemplos de cómo la Administración está volcada en las nuevas tecnologías para hacerse más eficiente, más humana, más accesible”, ha señalado.
El documento aborda cómo integrar esta tecnología en los servicios públicos desde una perspectiva de valor público, gobernanza y confianza; y parte de una premisa clara: la IA solo será realmente útil si consigue simplificar la experiencia ciudadana, agilizar procedimientos y mejorar la calidad y consistencia de las decisiones públicas. Y para ello, sostiene el informe, no basta con sumar proyectos piloto o herramientas aisladas. Es necesario construir capacidades compartidas, reutilizables y medibles que permitan consolidar una estrategia común.
El reto de la gobernanza para una implantación coordinada
En este contexto, una de las principales propuestas del informe es la creación de un Centro de Excelencia federado, concebido como una estructura técnica y metodológica de apoyo al conjunto de Administraciones públicas. Su objetivo sería acelerar el despliegue de soluciones de IA con garantías, evitando duplicidades y favoreciendo la reutilización de modelos, componentes, datos y aprendizajes entre organismos.
El informe plantea este Centro de Excelencia como un nodo de coordinación y garantía capaz de acompañar a las administraciones en la evaluación y despliegue de soluciones de inteligencia artificial, estableciendo criterios comunes de madurez, calidad del dato, supervisión humana, accesibilidad, explicabilidad y gestión del riesgo.
El documento defiende, además, la necesidad de implantar un sistema común para evaluar la madurez de la IA pública, que permita diagnosticar el grado de preparación de cada organismo y establecer umbrales mínimos antes de llevar soluciones a producción. Una herramienta pensada no solo para ordenar el despliegue tecnológico, sino para asegurar que éste se produce con criterios homogéneos, proporcionales al riesgo y orientados al interés general.
España, concluye el informe, cuenta con una base sólida de administración digital. El desafío ahora es transformar esa experiencia acumulada en liderazgo, combinando infraestructura, gobernanza, talento y capacidad organizativa para desplegar una IA pública útil y confiable.
Porque el verdadero éxito de esta transformación no se medirá por el número de algoritmos implantados, sino por algo mucho más tangible: que la ciudadanía perciba una Administración más sencilla, más clara y eficaz.
Puede consultar el informe aquí.




